viernes, 7 de noviembre de 2014

El Ebola en España-en torno a una crispacion


Buenos días.
Hay acontecimientos que levantan pasiones y el que voy a comentar hoy las ha levantado de forma devoradora.

El Ebola o más bien el tratamiento que el Gobierno ha dado a este asunto.
Como ya sabemos el PP se trajo a Madrid a dos sacerdotes contagiados del terrible y contagiosisimo mal y ambos fallecieron, los encargados del traslado fueron militares del NBQ  que en aviones que en ningún caso estaban preparados para tal misión consiguieron, con dinamismo y buen hacer hacerlo posible.


En Madrid y en vista de que no había hospitales adecuados para recibir este tipo de pacientes, el Ejercito se brindo a hacerse cargo de ellos, instalando en una de las pistas que no se utilizan de la base aérea de Torrejón el equipo necesario para que los enfermos tuvieran el mejor tratamiento posible con el menor peligro  que  se pudiera, la unidad militar de NBQ, siglas que corresponden a defensa Nuclear Bacteriologíca y Química, está dedicada expresamente a este tipo de situaciones, es eficaz y sus miembros están altamente cualificados, era el remedio adecuado a la situación, no obstante las autoridades políticos, que pretendían apuntarse un tanto en este asunto, se negaron a que el ejercito interviniera mas allá del traslado.


En el Hospital en el que fueron internados los enfermos  se produjo un contagio, una auxiliar de enfermería llamada Teresa Romero se infecto de Ebola y entre situación y situación , a cual más esperpéntica, fue ingresada en el Hospital de referencia y por fin, sanada contra todo pronóstico, en estos momentos está en su tierra reponiéndose .


Pero no todo quedo en eso, la administración, no sé si sanitaria, municipal, autonómica o Nacional se encontraron con que la infectada tenía un animal de compañía, un perro y que dicho can estaba abandonado a su suerte en el domicilio de la infectada, ya que el marido había sido a su vez aislado en previsión de posible contagio.


 ¿Qué hacer con dicho problema en forma de mascota?


La autoridad municipal se negaba a hacerse cargo del perro, la facultad de Veterinaria dijo que el perro no sería bienvenido en dichas instalaciones, las autoridades sanitarias no sabían una palabra de si el perro contagiaba o no el virus, aunque todo apuntaba, visto lo que sucedía en Africa, que no, aun así, el animalito era un engorro que intentaron pasarle a la comunidad de Madrid y está decidido  terminar con el problema por el camino más rápido, un Juez autorizo a que la policía entrara en casa de Teresa y un veterinario, se cargo al “maldito estorbo “o sea al perrito  y termino con el asunto.


De nada sirvió una patética llamada del marido de la enferma pidiendo que no mataran al animal, de nada sirvió nada, en menos que canta un gallo y aduciendo todo tipo de majaderías, la autoridad competente mato el perro y se quedo tan fresca, al fin era un “maldito perro” sin interés alguno.


Entretanto las autoridades políticas sanitarias se dedicaron a echar basura sobre la enferma acusándola de todo tipo de barbaridades, le llamaron mentirosa, bomba bacteriológica, terrorista en potencia y que se yo cuantas cosas más, era la forma como un prepotente poder se quitaba de en medio posibles responsabilidades por su nefasta actuación en el asunto.

Los periodistas, que muchas veces son más bien bastos y muy asnos, en vez de intentar averiguar lo que sucedía se tiraron a la yugular de la enferma apoyando las acusaciones del político de turno, en este caso el Gordo y prepotente Jefe político de la sanidad madrileña, fulano más bien desagradable que se puso a insultar a la contagiada de forma brutal y vergonzosa.

Al mismo tiempo, en los diarios digitales que admiten comentarios, una banda de comentaristas sin sensibilidad alguna seguían las consignas del poder e insultaban a la enferma, con un odio para mi increíble, a su marido porque lloraba el que se hubieran cargado a su querida mascota y contra cualquiera se atreviera a escribir algo favorable a la pareja. 





Un tipo que generalmente es bastante tosco pero muy realista a la hora de expresar sus opiniones Federico Gimenez Losantos llego, en sus críticas a la pareja, a ser feroz, pero de una ferocidad cainita y sin sentido, inventaba, glosaba y no paraba sobre alguien que llevaba 15 días aislada sin decir ni mu , llegaron a inventarse declaraciones, según Losantos, sacadas en el lecho del dolor de la enferma y tras duro interrogatorio, por un felón medico que tras hacer semejante bellaquería, corrió a la puerta del hospital a contárselo a la prensa , en fin  algo despiadado.


Tras Losantos,  lo pongo como simple referencia, ya que yo lo oigo mucho y por tanto se de lo que hablo, fue toda la corte de tipos que  jalean este tipo de acontecimientos, fue la Ley de Linch contra alguien que se moría y que por milagro, ha sobrevivido.
Normalmente no hubiera escrito sobre el asunto ya que en realidad es la lucha de siempre, la del pequeño contra el grande, la del perseguido contra el perseguidor, la del débil contra el abusón, en fin lo cotidiano.


Pero como siempre pasa en estos casos, alguien, un magnífico ejemplo de lo que es y debe ser un ser humano, un militar con una hoja de servicios impecable, un General excepcional ha escrito un artículo a raíz de la Lucha contra el Ebola que lleva a cabo el Ejército Norteamericano en los países afectador y en él y sin saberlo, por supuesto, ha dado la razón a los muchos españoles que han contemplado espantados como un político de escasas luces y ninguna sensibilidad ha dado muerte a un perro simplemente porque le resultaba un engorro.


Les dejo el artículo para que lo lean detenidamente y saquen las correspondientes conclusiones.




El Ejército contra el ébola

Juan Chicharro
El Duque de Wellington en los prolegómenos de la batalla de Waterloo manifestó que se había pasado la vida intentando averiguar qué es lo que había detrás de la colina: dónde estaba, qué entidad tenía y qué hacia el enemigo.
Vencer en una batalla exige muchas cosas, pero sobre todo conocer al adversario.
La lucha contra el virus del Ébola asume características similares al tratarse de una contienda contra un elemento desconocido. Podría decirse que adquiere tintas similares a lo estudiado, programado y planeado para combatir en una guerra bacteriológica. De aquí que no resulta extraño que los EEUU al decidirse a combatir a este virus hayan decidido recurrir a aquellos medios que llevan años preparándose al efecto: las unidades NBQ de su ejército. Esto no quiere decir en absoluto, ni se opone, a que miembros técnicos especializados del campo científico se incorporen a la estructura militar para combatir al maldito virus.
La razón que ha empujado a Obama para lanzar esta operación denominada United Assistance ha sido, según sus palabras, la de poner fin al caos organizativo de las acciones emprendidas hasta ahora. El coste previsto es de 750 millones de dólares.
No obstante, la población en general no alcanza a comprender con claridad cómo se materializa la lucha del ejército contra el ébola. ¿Cómo se va a hacer?
Fundamentalmente los más de 3.000 hombres, que están desplegándose en África, tienen como función principal la de la construcción de instalaciones de tratamiento y la del entrenamiento específico del personal sanitario. Se trata de unidades especializadas, como ya dije antes, en la guerra bacteriológica y nada mejor que estos medios para combatir al virus enemigo.
Por supuesto que también ejercerán funciones de protección pero, ante y sobre todo, lo que van a aportar es disciplina sin paliativos lo que va a dificultar que se rompan protocolos de actuación, que las cadenas de aislamiento se respeten y que todo aquel implicado en la lucha esté sometido a una rígida vigilancia de actuación.
En concreto los planes prevén el despliegue de 7 laboratorios móviles y la construcción de 17 instalaciones de tratamiento en Liberia, y en otras 7 naciones del entorno.
Al mismo tiempo se moviliza y se pone en alerta permanente a un equipo especializado de 30 componentes – 15 del Ejército de Tierra , 9 de la Armada y 6 de la Fuerza Aérea – para su traslado inminente allí donde se requiera. Su función es la de entrenar y asistir al personal sanitario que sea necesario, tal como hicieron recientemente en el hospital presbiteriano de Dallas en Texas.
Y destacable es la actuación directa en zona – en concreto en Liberia – de equipos de la Armada del US NAVAL MEDICAL RESEARCH que han logrado reducir el tiempo de duración de la diagnosis de los tres días iniciales a tan sólo cinco horas.
En definitiva, la capacidad de guerra bacteriológica puesta al servicio de la sociedad norteamericana y por supuesto de las operaciones en África. La lucha contra el ébola se plantea, en gran medida, como una operación militar.
A pesar de todo vemos como aparecen casos – aislados -, uno tras otro, sin que las causas estén perfectamente claras lo que da índice del desconocimiento del enemigo ante el que nos enfrentamos. Esta situación hace perentorio el mantenimiento rígido de una disciplina que solo pueden proporcionar determinadas Instituciones. La militar es una de ellas.

Y como colofón a estas líneas no puedo evitar un comentario a propósito del lamento de Javier Limón, marido de la enfermera infectada por el ébola, sobre el sacrificio de su perro “Excalibur”. Comprendo y comparto sus sentimientos. Todo aquel que haya tenido o tenga un perro le entiende.
Este es un país en el que en cuanto te descuides te dan “matarile” rápido y, si es un animal, sin contemplaciones. Pues bien, sepan que en los EEUU también se ha dado la misma situación, ya que una de las afectadas por el virus también tenía un perro. La diferencia con España es que allí, al contrario que aquí, no se ha sacrificado al can sino que se le ha puesto en cuarentena y en estudio para la ciencia.
“Bentley”, así se llama el perro americano, seguirá correteando con su ama pero el español “Excalibur” no tuvo la misma suerte. Nació en España.

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